Como practicar Za-zen (meditación Zen)



Requisitos para la práctica de Zazen

El espacio

Para zazen hace falta un espacio adecuado, sencillo  y tranquilo. Ni frio ni demasiado caluroso.  Necesitamos estar descansados y que no haya ningún entretenimiento; música, móviles, tv.
El prototipo de un buen espacio es el dojo, aunque el lugar no tenga estas características si es bueno que tienda a ellas. Podemos poner un poco de incienso y adecuar la luz de la sala ni demasiado intensa ni demasiado tenue. Estará limpio y ordenado
Cuando nos sentamos dejamos fuera las obligaciones y ahora es un tiempo que lo damos a zazen.

El cojin (zafu)


Necesitamos un zafu (cojín redondo y alto). El zafu es muy importante porque este nos permite que la postura sea equilibrada.
El zafu eleva nuestra cadera y permite que la pelvis se balancee hacia delante de forma que la columna vertebral pueda estirarse y descansar sobre si misma sin  esfuerzo.
El zafu es el asiento de budha, por lo que cuando nos sentamos en zazen nos sentamos en el zafu con todo nuestra veneración y respeto. Para hacerlo de una forma práctica podemos hacer gassho al zafu antes de sentarnos en zazen, y también podemos hacer gassho a todas las existencias. Tener cuidado de no dar patadas al zafu, para desplazarlo, siempre relacionaros con él como si el mismo budha esta sentado sobre el zafu.


La postura


Para  zazen hay que sentarse en un zafu, con las piernas cruzadas en la postura del loto o del medio loto. En la postura del loto, poned primero el pie derecho sobre el muslo izquierdo y el pie izquierdo sobre el muslo derecho. Para semi-loto poned solo uno de los pies sobre un muslo. Hay otras posturas; birmana, cuarto de loto, seiza o en silla. En la medida de lo posible aproximarse al ideal de la postura; el Loto.
Cuidad de aflojar vuestra ropa.
La pelvis estará  basculada hacia adelante, de tal forma que las rodillas se apoyen en el suelo. A partir de este anclaje del cuerpo en la tierra la columna vertebral se endereza. Empujar hacia el cielo con la cima de la cabeza. La barbilla recogida, la nuca estirada, los hombros naturalmente relajados. Los ojos están semiderruidos y la mirada  integrada en la postura y colocada en el suelo a un metro delante de uno mismo. La mano izquierda se coloca sobre la mano derecha, las palmas están hacia arriba. Los pulgares se unen en prolongación uno del otro con una ligera presión y las dos manos, colocadas en la parte alta de los muslos, están en contacto con el abdomen.
Nos sentamos de cara a una pared o hacia un lugar que no tenga distracciones.
Cada detalle de la postura tiene un significado profundo. Las partes del cuerpo están en interdependencia y se influyen recíprocamente. Tened cuidado de que las orejas estén en el mismo plano que los hombros y que la nariz esté en la misma línea vertical que el ombligo.
La postura tiene una gran estabilidad y uno puede permanecer mucho tiempo inmóvil. Inconsciente y naturalmente, dejamos de actuar por la voluntad del ego y de esta manera la vida cósmica puede entrar en nosotros. 
                   
La respiración

Durante zazen la respiración es esencial; es tranquila y establece un ritmo lento, potente y natural. La espiración es larga y profunda. Los maestros la comparan a menudo al mugido de una vaca. La inspiración, más corta, surge naturalmente. Esta espiración lenta, tranquila y profunda barre las complicaciones de la mente. En centro esta en el hara (tres dedos por debajo del ombligo. El movimiento de llenado de aire se sucede tirando del hara y comenzando llenando pulmones y descendiendo el llenado hasta el bajo vientre y al reves en la expiración. Todo po la nariz y con la lengua tocando ligeramente el paladar.
Inspiramos y espiramos por la nariz teniendo como centro motor el bajo vientre. Aunque el aire no llega hasta  el vientre, si la energía y el movimiento motor de la masa abdominal. Al inspirar la caja torácica y el vientre se inflan, al espirar se aplanan.
Al concentrarnos en la espiración  soltamos todas esas cosas que vienen anclarse en la mente.
El proceso de la respiración es un hecho cíclico y polar al que podemos  aplicar la siguiente frase del sutra de la gran sabiduría ( Hannya Shingyo) “Siki soku se ku, ku soku se siki” Los fenómenos son la vacuidad y la vacuidad son los fenómenos. El espirar es coger aire y vida, el espirar es soltar aire y la vida, cada polo nos lleva al otro necesariamente. Inspirar es fenómeno-acción espirar es vacuidad-despojarse.

 La respiración está íntimamente relacionada con nuestra mente y nuestro corazón. Al establecer una respiración adecuada creamos una profunda influencia sobre nuestro cuerpo y mente. El hecho de darse cuenta de algo, de aceptarlo, de soltarlos es un hecho que se consuma con la respiración.
Finalmente respiramos, con nuestros amigos, familias, cultura y  con el universo. La respiración es la actualización de la vida y  la muerte.

La concentración

La práctica no es difícil tan solo no elegir, no rechazar.  Concentrarse sobre la propia postura y la respiración. Al principio la práctica requiere del esfuerzo personal, hasta el punto de llegar al dojo y sentarnos.

Contare una historia que ilustra el espíritu de zazen.
Una vez un maestro le pregunto a un novicio que hacia zazen  ¿Qué haces? El novicio contesto, hago zazen.
El maestro observo que seguía una práctica voluntarista espero a que saliera del dojo. Cuando el novicio salía comenzó a pulir una teja, el novicio le dijo, ¿Qué haces? El maestro dijo, estoy haciendo un espejo. El novicio le contesto ¡es imposible hacer u espejo con una teja! A lo que el maestro le contesto ¡Es imposible hacer zazen con la voluntad!

Por esto en el zen no decimos hacemos zazen, sino sentarse en zazen. Esta historia  destaca la práctica voluntarista y la práctica de la fe-confianza. Necesitamos de la voluntad personal que nos lleva a sentarnos y a la vez de la fe que procura el avandono de la mente voluntarista. Son como las dos alas del un ave.

Despejando el espacio interior

Sentarse en zazen es despejar un espacio interior al ver desfilar en el espejo precioso de zazen todos los fenómenos que emergen. Zazen se transforma en un espejo en el que se abre la mirada sincera e ecuánime que nos permite vernos,  conocernos y abandonarnos, dejando fuera, al menos por unos instantes, esas cosas que ocupan el cuerpo, corazón y mente y quedarnos a solas en la intimidad de zazen compartido en el dojo.
Sentarse con el espíritu ecuánime que no juzga, elige  ni rechaza, que ve las cosas tal son, y que se asienta en la fe profunda de zazen,  de nuestra naturaleza pura.
Por la fuerza universal que despierta zazen somos revelados y transformados a la naturaleza original de nuestra mente.



Llevar un diario

Levar un diario de meditación puede ser muy útil precisamente porque este se transforma en el soporte materia del espejo de zazen, donde  este percatarse de si mismo  toma mayor claridad..
Este diario debe ser sencillo y recoger las cosas significativas de que nos percatamos, procurando no formar juicios ni dogmas, solamente es el receptáculo material del espejo precioso de zazen. No tiene que ser un espacio donde sigamos mascando los pensamientos, las emociones y las percepciones sin un lugar donde nos identificamos y nos desindentificamos.
Tampoco hacer del él un libro dogmatico.

Zazen no es disociación - Riki ai funi -

Hay que tener mucho cuidado que zazen no se convierta  en a armadura donde refugiarnos en forma de olvido  de nuestros miedos y traumas. Zazen nos aporta mucha energía y confianza por lo que si nos atamos a zazen negando nuestra realidad humana, esta realidad no puede ser transformada por la consciencia pura.
Zazen es una vía donde no nos negamos a nosotros mismos ni nuestra realidad individual y sistémica, sino, el lugar donde podemos tomar consciencia de ello e ir un paso más allá, siempre  un paso más allá sin dormirse en la autosatisfacción y complacencia.
El ser humano tiene estas dos polaridades, fenómeno y  vacuidad, satisfacción y confrontación.  Una tiene que seguir a la otra de una forma natural y cíclica.
Si no desarrollamos el amor corremos el riesgo de entrar en un práctica rígida que nos endurece y no permite crecer desde el corazón, la humanidad.
Por contrario, si no hay disciplina no podemos avanzar en la vía del zen. Amor y fuerza unidos, Riki ai funi en japonés.

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