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Mostrando entradas de junio, 2010

Practicar en un Dojô.

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Sí se va a practicar zen existen dos problemas principales que deben resolverse :
El primero es sentarse en el cojín y el segundo permanecer allí.
Al mantener un horario regular de asistencia a un centro puede resolverse el primero; trabajando con otros y adoptando la disciplina de grupo puede hacerse lo mismo con el segundo. A cambio esto permitirá profundizar más en la práctica.

Pocos son los que pueden dedicarse totalmente a algo; siempre hay alguna parte de ellos que se desinteresa , que critica, se queja o busca alternativas desesperadamente.
Cuando se practica con un grupo existen menos posibilidades de que se agrave el problema y se interrumpa la práctica. El conflicto decrece en intensidad y la energía que normalmente se utiliza en luchar con alternativas puede aplicarse a la práctica.

Albert Low
Introducción a la práctica del zen.

Como el caballo trabado...

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En el exterior, la calma. En el interior, el movimiento. Como el caballo trabado y el ratón escondido.
 Nuestro espíritu está  aparentemente en calma, pero en el interior no hay más que movimiento. El caballo trabado no puede escapar. Su comportamiento exterior parece apacible, pero interiormente lo que desea es escapar y galopar. Lo mismo ocurre con el ratón escondido. En un rincón sombrío de la cocina de la granja, el ratón está hambriento. Siente deseos de salir en busca de comida. espera aparentemente tranquilo, pero interiormente todo es agitación. Bien dirigido, el caballo fuerte se convertirá en una excelente montura. En el budismo Mahayana no se trata de suprimir las pasiones, sino de saber controlarlas para que su energía sea fuente de actividad, sabiduría y compasión verdaderas. Como dice el gran Maestro Shinran: "Las pasiones, los deseos, son el agua del satori" Un gran bloque de hielo, al fundirse, dará mucha agua. Todas las existencias del cosmos, todos los seres huma…

¿Abandonar el ego?

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Abandonar el ego, no es perderlo, sino relativizarlo, no depender de un apego excesivo a nuestro yo que querríamos que existiera eternamente como el centro del mundo.  ¿Por que renunciar a este apego?. Porqué está fundado sobre una ilusión que se hace voluntad obsesiva de negar la realidad, nada de lo que me constituye me pertenece en propiedad. Son elementos tomados prestados al universo, que se unen por un cierto tiempo, transformandose sin cesar.
Cada uno tenemos nuestra historia, nuestro karma, nuestra personalidad, que hacen de nosotros seres únicos como son unicas las olas de la superficie del océano. Sí no queremos reconocer y aceptar esta otra vertiente de nuestra realidad ¡cuanto tiempo y cuánta energía desperdiciamos sosteniendo la ilusión de un ego permanente y autónomo!
Este frágil empeño corre peligro de ser fuente de toda clase de ilusiones y sufrimientos para uno mismo y para el prójimo, tales como la avidez en todas sus formas, el rechazo; incluso el odio hacia todo lo qu…